RECUERDOS DE ANTAÑO: LA CASA DE BENEFICENCIA

POR CRISTÓBAL DE LA HABANA
[Escrito a finales del siglo XIX]

La Casa de Beneficencia inspiró a la protagonista de la novela, y la zarzuela basada en la novela, Cecilia Valdés, de Cirilo Villaverde. Cecilia Valdés también es la protagonista de la novela La Loma del Ángel de Reinaldo Arenas.

No a la iniciativa y gestiones oficiales sino a las privadas y particulares debióse la fundación en Colección Roig de Leuchsenring. Al efecto, el 17 de marzo de 1792, un habanero ilustre, Don Luis de Peñalver y Cárdenas, provisor y obispo de Nueva Orleans, unido a los marqueses de Cárdenas de Monte Hermoso y de Casa Peñalver y al apoderado de la Condesa de San Juan de Jaruco, ausente esta de la Isla entonces, demandaron la autorización oportuna para fundar a sus expensas y a las de los demás que así lo desearan, un establecimiento de beneficencia.

Concedido el permiso y adquiridos por el obispo Peñalver, en 3,000 pesos fuertes de su peculio, varios solares cercanos a llamada Caleta de San Lázaro en la costa occidental, bien pronto se palpó la buena acogida que había tenido tan filantrópico proyecto. A las cantidades que aportaron los iniciadores mencionados se sumaron en la primera suscripción realizada otras con que contribuyeron don Ignacio Peñalver y Cárdenas, don Mateo Pedroso, y los marqueses del Real Socorro, Justiz de Santa Ana y Villalta, con una suma total de 36,500 pesos fuertes, que se aumentó en sucesivas suscripciones, hasta dar un total, según relación publicada por el Papel Periódico de La Habana el 26 de agosto de 1792, de 44,915 pesos fuertes.

Con esta cantidad y los auxilios y protección que le presentó a tan noble proyecto, el Capitán General don Luis de las Casas, las obras adelantaron con bastante rapidez para la época, terminándose, bajo la dirección del Comandante de Ingenieros don Francisco Wambitelli, a fines de 1794, inaugurándose el establecimiento el 4 de diciembre de ese año.

La Casa fue puesta, desde que en 1795 se fundó la Sociedad Económica, al cuidado de esta, dirigida y administrada por una junta especial de Gobierno.

Sólo treinta y cuatro niñas huérfanas pudieron encontrar allí refugio y amparo, pues las entradas con que en sus primeros años contaba la Casa de Beneficencia fueron muy reducidas, limitadas a 3,830 duros anuales de rentas de siete casitas, 4,445 de otras imposiciones, 3,000 de los productos de loterías públicas por cartones, 5,000 por el impuesto de un peso sobre cada mil de la venta de los negros bozales introducidos en La Habana. A estas cantidades, como ingresos fijos, sole se sumaban, las limosnas espontáneas, las costuras de las niñas, el alquiler de unos baños de mar cercanos y una contribución sobre billares. Pero tanto las entradas fijas como las eventuales no cubrían los 26,000 pesos fuertes a que ascendían los gastos anuales. Para salvar en algo el déficit…..

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