
El rol de la banca de desarrollo internacional en la reconstrucción de Cuba
Por: Francisco J. Díaz Pou
Al concluir la Segunda Guerra Mundial, quedó en evidencia la magnitud de la destrucción sufrida por los países beligerantes, con excepción de aquellos ubicados en el hemisferio occidental. Los Aliados victoriosos enfrentaron entonces una crisis de alcance mundial que exigía una respuesta poco común por su escala, duración y complejidad.
La reconstrucción requería movilizar enormes recursos financieros, sociales y políticos para sacar a las naciones afectadas del estado de postración económica, institucional y social en que habían quedado. No se trataba de una tarea de solución rápida: exigía un esfuerzo sostenido durante más de una década por parte de los países aliados, gobernados en su mayoría bajo el modelo de democracia liberal prevalente en Norteamérica y Europa occidental.
La necesidad de una respuesta institucional duradera
El mayor riesgo de aquel esfuerzo multinacional era que el apoyo político y económico se debilitara con el tiempo. La dinámica propia de los sistemas democráticos, sujetos a cambios de gobierno, disputas partidistas y variaciones en las prioridades nacionales, hacía necesario crear un mecanismo capaz de sostener la cooperación internacional al margen de intereses particulares, regionales o coyunturales.
La solución fue impulsar la creación de entidades supranacionales encargadas de administrar el proceso de reconstrucción y, con el tiempo, de ordenar el sistema económico internacional que surgiría después de la guerra.
Bretton Woods y el nuevo marco económico internacional
La Conferencia Financiera y Monetaria de las Naciones Unidas, celebrada en Bretton Woods (NH, EEUU) en 1944 y organizada por los Aliados hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, sentó las bases del llamado nuevo orden económico internacional. Aunque ese marco ha experimentado numerosos ajustes, sus instituciones principales han influido en la economía mundial durante los últimos ochenta años. Ante el éxito inicial en los territorios que fueron parte del teatro de operaciones de la guerra, se decidió expandir su asistencia técnica y financiera a los países en vías de desarrollo a nivel mundial.
El propósito central era promover la interdependencia económica y evitar la repetición de las crisis financieras, comerciales y monetarias que habían contribuido a las tensiones internacionales de las décadas anteriores. Entre sus resultados más importantes estuvieron:
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